SOSPECHOSO: “NO PODER”, “NO QUERER”

SIN OBSERVATORIOS NI VEEDORES

Por Bienvenido Ruiz

Los organismos internacionales amagan, pero no hacen nada impactante en Haití frente a su crisis. Se trata de una situación de pobreza, ingobernabilidad y desorden permanente. Dios creó un día tras otro, y en la pequeña isla el innombrable generó un caos tras otro, con su clase política y empresarial como sus mercenarios.

Ahí mismo, ante los ojos de todos (ya la tecnología nos ha transformado en vecinos), las entidades que fueron diseñadas para mantener la paz y asistir a las naciones en dificultades, de repente están como la canción de Shakira: sordas, ciegas y mudas, con el conflicto ante sus propias narices. En resumen, nadie desea ni es capaz de hacer algo, mientras los millones y riquezas del planeta se invierten en avanzada tecnología bélica, y no donde, quizás, una mesa de diálogo con un mendrugo de pan podría, en parte, aportar una solución, según la opinión de muchos.

Ahora bien, de forma curiosa, en República Dominicana sí se perciben intervenciones realizadas por esas instituciones internacionales —insensibles ante Haití— presionando para que el país, sin recursos, asuma una carga desproporcionada y resuelva el problema en detrimento de su propia sostenibilidad como nación, en un proceso evidente de empobrecimiento.

¿Cómo es esto posible?

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